Redimensionar Imagen a Cualquier Tamaño

Fija un ancho y alto exactos, escala por porcentaje o ajusta a un tamaño máximo: una foto o una carpeta entera, sin subir nada.

Cada imagen se redimensiona con canvas en esta pestaña; no se sube nada

Cambia el tamaño a píxeles exactos, por porcentaje o a un máximo

o arrástralas y suéltalas aquí, o pega una desde el portapapeles (Ctrl+V). Suelta todas las que quieras: sin límite de archivos ni de tamaño.

PNG · JPG · WebP · GIF · AVIF

Con la proporción bloqueada nada se deforma: cada imagen se escala para caber dentro del ancho y el alto que pidas, conservando su forma. Deja un campo en blanco para fijar solo el otro lado. Sin bloqueo, cada imagen se estira al tamaño exacto que escribas, aunque cambie la proporción.

Por defecto una imagen nunca se agranda: pedir 2000 px sobre una de 800 px la deja en 800 px, no la infla. Marca esta casilla solo si de verdad quieres ampliarla, sabiendo que ampliar no inventa detalle.

JPEG no tiene canal alfa. Si la imagen de origen tiene transparencia, esas zonas se rellenan con este color (blanco por defecto) y te lo decimos en el resultado.

Resultados

Elige tus imágenes y aquí aparece cada archivo con su tamaño original en píxeles, el nuevo, y el peso antes y después.

Archivos
Original
Resultado
Diferencia

Cómo funciona

1Suelta o pega tantas imágenes como quieras. Nada se sube: se decodifican en tu propio navegador.
2Para reducir, la imagen se baja a la mitad por pasos hasta el tamaño final, así queda nítida en vez de pastosa.
3Bajas cada archivo por separado o todos juntos en un ZIP que se arma byte por byte en tu equipo.

Todo pasa en tu navegador: las imágenes no se suben a ningún servidor, no hay cuenta, no hay cola de espera y no hay límite diario. Al reprocesar la imagen se pierden los metadatos EXIF del original, incluida la ubicación.

Sobre este redimensionador de imágenes

Suelta una imagen o una carpeta entera y fija el tamaño de tres maneras: escribe un ancho y un alto exactos en píxeles, escala todo por un porcentaje, o da un tamaño máximo y deja que cada foto se encoja hasta caber dentro conservando sus proporciones. El cambio ocurre en un canvas de HTML dentro de esta pestaña: cada archivo se lee, se vuelve a dibujar al nuevo tamaño y se te devuelve para descargar, con un ZIP cuando hay más de uno. No se sube nada y no hay límite en cuántas imágenes procesas a la vez.

Cada modo responde a una pregunta distinta. Los píxeles exactos son para cuando del otro lado te exigen un número preciso: un avatar de 400×400, un cuadro de 1080×1080, un banner que una plantilla espera al píxel. El porcentaje sirve para encoger un lote por igual —cada foto al 50%, por ejemplo— sin hacer la cuenta archivo por archivo. Y caber dentro de un tamaño máximo es lo que casi todo el mundo busca en realidad: “ningún lado mayor de 1600 píxeles” deja parejas las fotos verticales y horizontales sin estirar ninguna. El bloqueo de proporción viene activado para que no aplastes una cara sin querer; desactívalo solo cuando quieras deformar a propósito.

Eliges el formato de salida y, para JPEG y WebP, un nivel de calidad, que es además la forma de cumplir con un límite de peso. Si un formulario no acepta nada de más de 2 MB, bajar la calidad unos pasos suele resolverlo sin tocar las dimensiones, porque en una fotografía la calidad cuesta muchos más bytes que los píxeles. El PNG es otra cosa: no tiene pérdida, así que su peso depende del contenido y de la cantidad de píxeles, no de un control de calidad. Para achicar un PNG, reduce las dimensiones; para achicar un JPEG o un WebP, baja la calidad.

La impresión es donde una herramienta honesta tiene que frenarte. Los píxeles no tienen tamaño físico por sí solos; un centímetro solo aparece cuando además fijas una resolución en puntos por pulgada. Diez por quince centímetros a los 300 DPI de costumbre no es un valor que escribas aquí: son 1181×1772 píxeles, y ese es el número al que redimensionas. El DPI que queda escrito dentro de un JPEG es apenas una nota en la cabecera (un archivo hecho con canvas anota 96 DPI, según el estándar); no cambia ningún píxel y el software de impresión lo multiplica. Así que redimensiona a la cantidad de píxeles que la impresión necesita y ajusta el tamaño del papel y el DPI en lo que de verdad imprime. Abajo está la tabla completa.

Dos avisos honestos para cerrar. Redimensionar vuelve a codificar la imagen, y eso borra los metadatos de paso: la ubicación GPS, el modelo de cámara y la fecha que tu teléfono escribió desaparecen de la copia redimensionada —casi siempre es lo que quieres, pero si necesitabas conservarlos o revisarlos primero, hazlo con el visor de EXIF antes de redimensionar. Y agrandar no inventa detalle: estirar una imagen pequeña más allá de su resolución real la suaviza en vez de darle nitidez. Achicar es la dirección segura, y la que esta herramienta hace limpio.

Píxeles, porcentaje o caber en un máximo: qué modo elegir

“Redimensionar” esconde tres operaciones distintas, y elegir la equivocada es como terminan las imágenes estiradas, recortadas o innecesariamente enormes. El modo que necesitas depende por completo de quién pide la imagen: una plantilla estricta, un lote que hay que encoger por igual, o un tope que un conjunto variado de fotos tiene que respetar. Este es el mapa.

ModoQué haceÚsalo cuando
Píxeles exactosFuerza un ancho y un alto concretos. Con el bloqueo de proporción activo, fijas un lado y el otro se ajusta solo; sin él, la imagen se estira hasta llenar ambosUna especificación exige un tamaño exacto: un cuadro social de 1080×1080, un avatar de 400×400, una diapositiva de 1920×1080
PorcentajeEscala el ancho y el alto por el mismo factor, así que la proporción nunca cambiaEncoger un lote por igual —cada foto al 50%— sin calcular los números nuevos de cada archivo
Caber en un máximoReduce cada imagen hasta que ningún lado supere tu ancho y alto máximos, conservando la proporción; las que ya son más pequeñas quedan intactasUn tope como “lado mayor de 1600 px” en un conjunto mixto de fotos verticales y horizontales
Un lado fijoFijas solo el ancho (o solo el alto) y dejas que el otro se ajuste a la parIgualar el ancho de una columna en una página y dejar que el alto caiga donde caiga

Dos costumbres te ahorran casi todos los disgustos. Deja el bloqueo de proporción activado salvo que tengas un motivo real para deformar: una cara aplastada para caber en un cuadrado es la señal clásica de un redimensionado apurado. Y recuerda la regla de dirección: todos los modos de arriba achican limpio, pero ninguno agranda sin ablandar, porque los píxeles que faltan hay que inventarlos por interpolación. Si te descubres escribiendo un número mayor que el original, detente y pregúntate si existe una fuente de más resolución.

De píxeles a centímetros: el DPI que no puedes saltarte

Un píxel no tiene ancho físico. Solo se convierte en centímetro o pulgada cuando además declaras una resolución —puntos (en realidad píxeles) por pulgada— y multiplicas. Por eso una herramienta no puede ofrecer con honestidad un botón de “redimensionar a 10 cm” sin preguntar antes a qué DPI. El estándar para impresión fotográfica es 300 DPI; 150 DPI es una cifra común para borradores o gran formato, donde quien mira está más lejos. Calcula los píxeles una vez, redimensiona a ellos y la impresión sale correcta sin importar lo que diga ninguna cabecera.

Tamaño de impresiónPíxeles a 300 DPI (foto)Píxeles a 150 DPI (borrador)
10 × 15 cm (4×6 in)1181 × 1772591 × 886
13 × 18 cm (5×7 in)1535 × 2126768 × 1063
A6 (10.5 × 14.8 cm)1240 × 1748620 × 874
A4 (21 × 29.7 cm)2480 × 35081240 × 1754
Carta (8.5 × 11 in)2550 × 33001275 × 1650

Cada cifra es solo centímetros ÷ 2,54 × DPI (las pulgadas se saltan la división). Ahora la parte que confunde: el valor de DPI guardado dentro de un archivo de imagen es metadato, no píxeles. Un archivo hecho con canvas anota un 96 DPI fijo en sus metadatos de resolución, según el propio comportamiento de la plataforma, y el campo de densidad de un JFIF o un PNG es igual de nominal: un tamaño de impresión sugerido —cambiarlo reetiqueta el archivo sin tocar un solo píxel. El software de impresión y de diseño lee ese número para decidir el tamaño por defecto, pero te deja anularlo sin problema. Así que lo fiable nunca es perseguir un campo de DPI; es redimensionar a la cantidad de píxeles que da la tabla y luego fijar el tamaño del papel en lo que imprime.

Cumplir un límite de peso sin arruinar la imagen

“Menos de 2 MB”, “máximo 500 KB”, “imagen demasiado grande”: un tope de tamaño casi siempre habla de bytes, no de dimensiones, y no son la misma palanca. En una fotografía, el ajuste de calidad del codificador mueve el peso mucho más que una reducción modesta de píxeles, así que lo primero que conviene probar casi siempre es la calidad, no el tamaño. Qué palanca existe depende del formato.

FormatoLa palanca que lo achicaNotas
JPEGCalidad —un valor de 0 a 1 que el codificador cambia por peso—; reduce las dimensiones en segundo lugarCon pérdida, sin transparencia. Ideal para fotos; el control de calidad compra muchos bytes a cambio de poco cambio visible
WebPCalidad, como el JPEG, pero suele pesar menos con el mismo aspecto; reduce las dimensiones en segundo lugarCon o sin pérdida, admite transparencia y lo decodifica todo navegador actual
PNGDimensiones y cantidad de colores; no hay control de calidadSin pérdida y con transparencia. Perfecto para logos y capturas, pesado para fotos

Por dentro, el control de calidad es exactamente el número que acepta el codificador de imágenes del navegador: un valor entre 0 y 1 para formatos con pérdida como JPEG y WebP, según la especificación del canvas; el PNG lo ignora porque no tiene pérdida. Así que la receta para un límite estricto es mecánica: baja la calidad un paso, revisa el peso, repite, y solo empieza a recortar píxeles cuando la calidad llegó tan lejos como la imagen aguanta. Hacerlo localmente trae una ventaja silenciosa que muchos sitios de “comprimir a un tamaño” no pueden ofrecer: la imagen nunca se sube para medirla, así que no hay un archivo en el servidor de nadie mientras juegas con un control. Para exprimir más una foto después de redimensionar, pásala al compresor de imágenes; para cambiar de formato por completo, el conversor a WebP está al lado.

Tablas de referencia

Preguntas frecuentes

¿Cómo cambio el tamaño de una imagen sin perder calidad?

Achicar —dejar la imagen más pequeña— es el caso seguro, y es lo que casi todos quieren decir. No hay forma de devolver detalle real, así que la regla honesta es: encoge sin miedo, agranda con cuidado. Cuando achicas, el resultado depende de cómo se remuestrean los píxeles; esta herramienta dibuja en el canvas del navegador con su ajuste de suavizado alto, que promedia los píxeles vecinos en lugar de descartarlos, y así los bordes quedan limpios. Luego guarda con calidad alta: JPEG en un nivel alto, o PNG, que no tiene pérdida y no pierde nada. Lo que no se puede es agrandar una imagen de 500 píxeles a 2000 y ganar nitidez: obtienes una versión más grande y más blanda del mismo detalle.

¿Puedo redimensionar a un peso exacto, por ejemplo menos de 1 MB?

Sí, con JPEG y WebP, porque los dos cambian calidad por peso. Para bajar de un megabyte, reduce el nivel de calidad unos pasos y mira el peso resultante; en una fotografía eso suele bastar mucho antes de que la imagen se vea afectada, y sin tocar las dimensiones. Si aún no cabe, reduce también el tamaño en píxeles. El PNG es la excepción: no tiene pérdida, así que no hay control de calidad que mover; su peso viene de las dimensiones y del contenido, y la única forma de achicarlo de verdad es reducir su tamaño o pasarlo a JPEG o WebP.

¿Cómo dejo una foto lista para imprimir en 10×15 cm?

Primero decide el tamaño de impresión y la resolución; después redimensiona a los píxeles que los producen. La fórmula es píxeles = centímetros ÷ 2,54 × DPI. Una impresión de 10×15 cm a 300 DPI —la cifra habitual en fotografía— necesita unos 1181×1772 píxeles, y eso es lo que fijas aquí. El número de DPI guardado dentro del archivo no cambia los píxeles ni es lo que hace nítida la impresión; lo que cuenta es la cantidad de píxeles. Ajusta el tamaño del papel y el DPI en la aplicación o el laboratorio que imprime de verdad, y entrégale una imagen con píxeles suficientes. La guía de abajo lista los tamaños de papel comunes ya calculados a 300 DPI.

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